Depresión

Depresión: síntomas, causas y tratamientos

La depresión es una de las enfermedades que más afecta a las personas a nivel mundial. De hecho, según la OMS, un 4% de la población sufre de esta afección. Los sectores más propensos corresponden a ancianos y jóvenes.

Se trata de un padecimiento que debe ser atacado de manera inmediata. No se debe menospreciar, ya que puede traer consecuencias devastadoras. A continuación, hablaremos sobre los síntomas, las causas y formas de prevención.

¿Qué dice la ciencia sobre la depresión?

El término proviene del latín “depressio”, su traducción significa opresión, abatimiento o encogimiento. Corresponde a un diagnóstico de tipo psicológico y psiquiátrico, se caracteriza por la presencia de emociones de infelicidad, desanimo, culpa. En ocasiones, contribuye a impedir el desarrollo normal de las actividades diarias.

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Es probable que existan trastornos en menor o mayor grado. De igual forma, vienen acompañados de ansiedad. Según los expertos, corresponde a un síndrome que interfiere en el área afectiva. Se expresa mediante afecciones cognitivas, volitivas o somáticas. Para realizar el diagnostico se debe hacer un estudio clínico. Sobre todo, para diferenciar de los trastornos de ansiedad.

Síntomas de la depresión

De manera general, la persona enfrenta episodios constantes de tristeza, aislamiento y decaimiento. Los síntomas pueden variar, dependiendo del grado o nivel de la enfermedad:

  • Incapacidad para el disfrute.
  • Falta de energía.
  • Tristeza patológica.
  • Pensamientos de suicidio.
  • Irritabilidad.
  • Sentimientos de culpa.
  • Pesimismo.
  • Apatía y bajo estado de ánimo.

De igual forma, es posible clasificar los síntomas de la siguiente manera:

  • De tipo afectivo: ansiedad, malos pensamientos, culpa y desesperanza.
  • Periodos cognitivos: olvidos, falta de concentración e indecisiones.
  • Periodos somáticos: cambios de apetito y peso, hipersomnia, insomnio, difusión sexual, cefalea, agitación, dolor torácico, problemas gástricos, entre otros.

¿Por qué caemos en depresión?

El conjunto de apatía predominante se conoce como depresión. Además, se encuentra presente en la patología sintomatologías del tipo somático, volitivo y cognitivo. Por esta razón, se trata de una afección global física y al mismo tiempo psíquico, que hace énfasis especial en el área afectiva.

Esta enfermedad se inicia a cualquier edad, aunque se concentra en jóvenes de 15 años en adelante. Dependiendo de los años del paciente, la sintomatología es variante. En el caso de los jóvenes, sus características son fundamentalmente de comportamiento. Mientras que los adultos, suelen experimentar cambios netamente somáticos.

¿Qué causa la depresión?

Las causas son muchas, no obstante, la bioquímica ayuda a que se comprendan algunos casos. Por lo tanto, se mencionan algunas:

  • Respuestas autoinmunes: corresponde a un cuadro relacionado con los procesos inmuno-reguladores de forma negativa. Las citoquinas intervienen en los comportamientos de la depresión. Afecta al sistema nervioso central, ocasionando comportamientos conductuales típicos de la depresión. De hecho, es probable que los pacientes que reciben tratamiento de la Hepatitis C desarrollen depresión.
  • Ambiente psicosocial: se relaciona frecuentemente con el estrés, traumas psicológicos. Sobre todo, para quienes se exponen a situaciones conflictivas en la etapa infantil.
  • Factores genéticos: es probable que los mencionados niveles, sean tan elevados por motivos hereditarios.
  • Pérdidas emocionales: el fallecimiento de un ser querido es la causa más común, al igual que una separación de pareja.
  • Cambios bruscos: también puede influir la pérdida o cambio de un empleo. Mudanzas, cambio de pareja. Generalmente, sucede por no tener capacidades de adaptación.
  • Obesidad: la influencia social por el estereotipo de la forma física, representa uno de los principales problemas. Ocasionando importantes cambios en la alimentación, que incluso, son referencia de trastornos alimenticios como la bulimia y anorexia.

Cuadros clínicos de la depresión

Esta afección se clasifica en tres tipologías, las cuales detallamos seguidamente:

De mayor grado

Se refiere a una combinación de diversos síntomas que pueden interferir en el desarrollo de las actividades diarias. En esta categoría se mencionan: dormir, estudiar, trabajar. Todas las mencionadas, en circunstancias normales resultan ser placenteras. Aunque se considera una enfermedad que solo sucede una vez, no se existe excepción de las recaídas.

Trastorno depresivo persistente o distimia

Es menos grave, pero los síntomas suelen mantenerse por largo tiempo. Por otra parte, la enfermedad no es limitante para que las personas ejecuten sus actividades diarias. Asimismo, es recurrente y puede que se experimente su aparición varias veces en la vida.

Desorden bipolar o PMD

Su prevalencia no es tan elevada como las anteriores. Se identifica por estados de ánimos cambiantes, que pueden suscitarse en cuestiones de segundos. Dichos cambios, en ocasiones son bruscos, pero lo más común es que sean desarrollados de manera gradual.

Tratamientos

Para tratar la depresión es necesario que se realicen estudios que determinen la causa de la afección. De esta forma, se podrá determinar el tratamiento más efectivo.

Los constantes análisis de esta enfermedad han arrojado avances prometedores, entre los que destacan:

Medicamentos

Los especialistas suelen recetar antidepresivos. Son indicados por psiquiatras. Estas medicinas han demostrado efectividad en cuadros graves o depresiones psicóticas. Generalmente, el efecto desaparece en una o dos semanas. A medida que se proporcione, va aumentando su efectividad, que se estima en dos meses, dependiendo de cada caso.

Psicoterapia

Los pacientes con depresión deben acudir a terapias recurrentes, entre 10 y 20 semanas. En este tratamiento, los especialistas permiten a los pacientes el planteamiento de problemas. Además, proporcionan las herramientas correctas para resolverlos. Las sesiones sistemáticas arrojan resultados favorecedores. También es probable que se apliquen técnicas de psicoterapia impersonal, cognitiva, conductual, breve o focalizadas en la emoción.

Otras medidas

Entre las acciones que pueden establecerse, en conjunto con el tratamiento indicado por el especialista son:

  • Deportes: permite reducir los síntomas. Se recomienda practicar al menos tres días a la semana. El paciente puede optar por practicar su disciplina deportiva favorita, como caminar, trotar, pasear en bicicleta. El contacto con el ambiente y el aire puro favorece a la pronta recuperación.
  • Apoyo del entorno: las personas que rodean al afectado contribuyen en gran manera a la mejoría. En ese sentido, deben propiciar un ambiente tranquilo, alejado de conflictos. De igual forma, es necesario evitar los juicios y críticas que puedan alterar el comportamiento y producir una recaída.

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