Celiaquía

Celiaquía: ¿Qué es? Síntomas, tratamientos

La celiaquía es una patología que provoca inflamación en la mucosa del intestino delgado. Esto suele ocurrir debido a que la persona desencadena una intolerancia permanente e inmunológica a todo lo que contenga gluten.

Esta enfermedad es muy frecuente en Europa, Asia, Sudamérica, África norte y el Oriente Medio. Por otra parte, se considera que podría llegar a perjudicar el uno por ciento de los habitantes de países occidentales.

¿Qué es la celiaquía?

La celiaquía se caracteriza porque la persona desarrolla un rechazo de por vida a todo lo que contenga gluten. Por lo tanto, la alimentación a base de harinas ocasiona daños en el revestimiento que cubre el intestino delgado.

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Asimismo, desde el momento que desencadena estos problemas, evita que se absorban los componentes alimenticios. Esto suele suceder en personas genéticamente predispuestas, producto de afecciones en la zona de las vellosidades intestinales.

Dicha enfermedad, puede desarrollarse en cualquier momento, desde la lactancia hasta la adultez. Por otra parte, las personas con herencia a los problemas celíacos tienen más posibilidades de padecerla. Además, es importante mencionar que es de mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres.

Síntomas de la celiaquía

Los pacientes con celiaquía suelen padecer síntomas muy variantes, diferentes para cada tipo de caso. No obstante, entre los más comunes están: fatiga, pérdida de apetito, diarrea, vomito, distensión abdominal, pérdida de masa muscular.

En cuanto al aspecto psicológico, las personas con esta afección suelen sentirse, en algunos casos, frustradas, sin energía y de mal humor.

Seguidamente, se dividen algunos síntomas en relación con la edad del individuo que la padece.

En la infancia

En esta época se experimentan vómitos, debilidad en la fibra capilar, hipotrofia muscular, anorexia, astenia, retraso de crecimiento, leucopenia, irritabilidad, introversión.

Adolescencia

Los celíacos que se encuentren en la etapa adolescente experimentan otros síntomas adicionales. Como por ejemplo, cefaleas, hepatitis, anemia, diarrea, estreñimiento, dermatitis atópica, estomatitis, dolores abdominales, retraso puberal, menarquia tardía, artritis crónica.

En la adultez

Al llegar a la edad adulta, vuelven a experimentarse síntomas que solo se vivieron durante la infancia. En este sentido, mencionamos diarrea, estreñimiento, irritabilidad, depresión, apatía, inapetencia, menopausia prematura, pérdida de peso, infertilidad, y otras.

La dieta de los celíacos

En el presente, la única manera de mejorarse de la celiaquía es con una dieta estricta y sin gluten de por vida. Por ello, se tiene que evitar consumir productos con trazas, contaminación cruzada y transgresiones voluntarias. Desde el momento que se diagnostica la enfermedad, el paciente debe ponerse de inmediato a dieta. Debido a que, con esto se garantiza que el proceso de recuperación se ponga en marcha.

La atrofia de las vellosidades intestinales, es producto de esta enfermedad. Por lo tanto, después de comenzar con la dieta estricta, pasarán varias semanas o meses para que puedan disminuir los síntomas. Sin embargo, hay ocasiones en donde no se nota mejoría, y en estos casos se debe llevar un control exhaustivo con un especialista, para evitar complicaciones.

Al acudir al experto, lo primero que descartará es que no se trate de un problema celíaco refractario, un tipo de problema menos habitual de este grupo de enfermedades. Seguidamente, evaluará que se está cumpliendo con la dieta adecuada y que sigue los lineamientos. Es importante no incumplir en ningún momento el tratamiento, porque se reaparecerán los síntomas comunes.

Tipos de celiaquía

Las personas con celiaquía tienen que hacer una dieta sin gluten, de por vida. Asimismo, los estudios indican que la enfermedad no tiene grados, pero si se puede dividir por diversos tipos. Por ello, seguidamente detallamos un poco acerca de ellos.

Celíacos asintomáticos

En este tipo no se presentan síntomas, pero las personas que la padecen experimentan vellosidades intestinales con atrofias. Como resultado, se trata de un problema con grandes riesgos, ya que el paciente al no sentir nada tiende a descuidar la alimentación.

Celíacos clásicos

Se refiere a constantes predisposiciones genéticas y daños en las vellosidades. En el caso de los síntomas de este grupo son diversos desde diarrea y vómitos. De igual forma, en ocasiones se generan cansancio, anemias, daños en la piel y cambios en el comportamiento.

Celíacos refractarios

Suele ser habitual en pacientes mayores de cincuenta años, es una de las celiaquías más complicadas y peligrosa. Cuando el problema avanza a la etapa dos, es muy probable que el enfermo se pueda enfrentar a linfomas. Por ello, se vuelve a recalcar que si no mejoras con la dieta se debe acudir inmediatamente al especialista.

Celíacos latentes

Es la menos común de este tipo de enfermedad, corresponde a pacientes que consumen gluten y no presentan ninguna sintomatología. Asimismo, al hacerle los análisis su mucosa intestinal está intacta y sin ningún daño aparente.

Existen dos grupos: los que se diagnostican desde la infancia y se recuperan con dieta, permaneciendo en un estado sub clínico. Así como también, están los que presentan una mucosa intestinal sin complicaciones, pero tiempo después desarrollan el padecimiento.

Complicaciones frecuentes

Las personas con esta enfermedad, y que no siguen la dieta, pueden evidenciar complicaciones. Por ello, es importante conocer los problemas a los que se exponen:

  • Mala absorción de nutrientes: esto puede pasar si el intestino delgado no es capaz de adsorber los nutrientes suficientes. Además, también acarrea pérdida de peso y anemia. En el caso de los niños, presentan baja estatura y crecimiento lento, producto de la desnutrición.
  • Debilidad en los huesos: ocurre debido a la insuficiencia de vitamina D y calcio. Lo cual, causará en los huesos de los niños ablandamiento o raquitismo. En los adultos osteoporosis.
  • Aborto espontáneo e infertilidad: se origina por una insuficiencia de vitaminas, que conlleva a padecimientos a nivel reproductivo.
  • Intolerancia a la lactosa: los daños en el intestino delgado causan diarrea, y dolor abdominal después de ingerir alimentos o tomar productos con lácteos.
  • Cáncer: las personas celíacas, con una alimentación inadecuada y que no cumplan una dieta libre de gluten, tendrán mayores riesgos de desarrollar algún tipo de cáncer. Entre ellos, se pueden mencionar: el cáncer de intestino delgado y el linfoma intestinal.

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