Síndrome de Asperger

¿Qué es el síndrome de Asperger y cuáles son sus síntomas?

El síndrome de Asperger es una forma de autismo que engloba varias dificultades, especialmente de comunicación y de interacción social, además de algunos comportamientos que son inusuales en las personas neurotípicas, como se denomina a quienes no presentan trastornos descritos dentro de los grados del autismo.

El síndrome fue descubierto y descrito por Hans Asperger, en 1944, psiquiatra, pediatra, investigador y profesor de medicina quien se dedicó a estudiar los desórdenes mentales, especialmente en niños.

Los trabajos científicos de Hans Asperger no tuvieron relevancia sino después de su muerte, a partir de las nuevas investigaciones realizadas acerca de los trastornos del espectro autista, donde figura este síndrome, denominado así en su honor.

Características del síndrome de Asperger

Este síndrome se encuentra enmarcado en los Trastornos del Espectro Autista, por lo que se trata de un tipo de autismo, pero cuyas competencias lingüísticas e intelectuales lo diferencian del autismo, por así decirlo, clásico.

Si bien este síndrome es más frecuente en los varones, muchas niñas pueden padecerlo y no ser diagnosticadas, debido, principalmente, a su habilidad para esconder las dificultades sociales relacionadas con este.

Sin embargo, se han descubierto casos de niñas con Asperger debido a los colapsos que presentan, sobre todo cuando pasan los diez años de edad, es decir, cuando hay más presión social a su alrededor.

Niño con síndrome de Asperger

Estos colapsos ponen en evidencia el poco manejo de la comunicación y relación social, y les provoca una liberación espontánea de emociones que solo expresan en su casa, donde se sienten seguras de librar las emociones reprimidas durante todo el día.

Los primeros síntomas y señales aparecen, por lo general, durante el primer año de vida, cuando se pueden observar algunos movimientos torpes del bebé producidos por una escasa coordinación motora.

Los aspis, como se denomina a quienes presentan este síndrome, tienen intereses limitados y algunos son repetitivos, por lo que es frecuente observar a niños y adolescentes que son expertos en un solo tema.

Algunos síntomas

La forma de expresarse de un aspi denota demasiada formalidad, y completamente diferente a la de un neurotípico; además de tener una entonación lineal, sin ritmo, monótona que tiende a ser rápida o muy lenta, y de un volumen inadecuado.

Mantienen rituales, rutinas y normas que los encasillan en su propia zona de comodidad, para sentirse seguros y minimizar el nivel de confusión. Cualquier cambio en su rutina puede ocasionarles ansiedad o colapso.

Al no tener habilidades sociales, los aspis mantienen un asilamiento y la tendencia a abordar un solo tema.

Dan la impresión de que no les interesa interactuar con otras personas e ignorarlas por completo, de allí su dificultad para entablar conversaciones y hacer amigos.

Presentan retraso en el desarrollo de la motricidad, ya que tienen poca coordinación.

El estrés que presentan puede ser causado por las bromas, la ironía, el sarcasmo y el humor que las personas suelen usar en sus conversaciones, pues los aspis entienden el lenguaje y el mundo a su alrededor de manera literal.

Datos sobre el Asperger

  • Existen personas con este síndrome que tienen un coeficiente intelectual elevado; sin embargo, otras, no lo tienen.
  • Una persona con Asperger puede ser muy buena con los números, pero otras presentan dificultades de aprendizaje en materia de números.
  • Es probable que personas con esta forma de autismo también padezcan de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad o (TDAH), cuyas causas se desconocen.
  • Actualmente, tres de cada diez mil personas en el mundo sufren de este padecimiento, y en Estados Unidos, las personas con el síndrome son diagnosticadas como “afectadas por un tipo de autismo”, según el Manual Estadístico y de Diagnóstico de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.
  • Sin embargo, tanto la Organización Mundial de la Salud como en muchos países del mundo, se sigue clasificando como un trastorno psiquiátrico.

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