¿Qué es una TAC y para qué sirve?

¿Qué es una TAC y para qué sirve?

La Tomografía Axial Computarizada (TAC) es una prueba radiológica de diagnóstico y exploración por imágenes, que sirve para evaluar las condiciones anatómicas de diversas partes del cuerpo humano. Esta se puede realizar bajo dos modalidades que aportan fuentes de información algo distintas: con contraste y sin contraste. En ambos casos, se obtienen imágenes tomográficas seriadas, es decir, series de imágenes obtenidas capa sobre capa sucesiva a partir del escaneo de un órgano o una estructura sobre la que se enfoca la radiación emanada del tomógrafo.

¿Qué es una TAC?

Aunque poseen características en común, una TAC no es lo mismo que una resonancia, y su ventaja se desprende de la rapidez con la que puede llevarse a cabo el análisis de una lesión mediante una TAC, frente a una tomografía, que tarda más en resolverse e implica pasar largo tiempo dentro de una máquina resonadora, confinados en un espacio mínimo que muchos pacientes no toleran, en especial si son niños.

Los primeros tomógrafos se diseñaron a fin de escanear exclusivamente, y de forma precisa, el cerebro, en diferentes ángulos y a distintas profundidades. Con el tiempo, su resolución fue extendida para escanear el resto del cuerpo.

Analicemos un poco mas en profundidad el principio que rige la TAC como prueba diagnóstica y veamos cuál es su utilidad en el diagnóstico de enfermedades y condiciones de salud.

¿En qué consiste una Tomografía Axial Computarizada?

La TAC se basa en un escaneo por rayos X en forma de cortes axiales seriados de un órgano u estructura. A diferencia de la única imagen obtenida a partir de una radiografía convencional, la TAC produce un grupo de imágenes sucesivas en planos paralelos, originadas de la emisión de muchos haces de rayos X emitidos en distintas direcciones y múltiples planos angulares, que pueden cambiar a voluntad del técnico en imagenología.

El producto superpuesto de la suma de las imágenes obtenidas en los diferentes planos es integrado con la ayuda de un ordenador, obteniéndose así un resultado completo y detallado de la imagen por capas del órgano evaluado.

Debido a que cada tipo de tejido tiene una densidad y nivel de hidratación diferente, cada uno absorbe de manera diferencial la radiación emitida por el tomógrafo, y de estas diferencias se nutre de información el algoritmo que se maneja en el ordenador, produciendo las imágenes en gradación blanco y negro que caracterizan a los “cortes” típicos de las TAC. Los tomógrafos de última generación son capaces, además, de integrar los planos de cortes seriados y producir imágenes tridimensionales del objeto escaneado.

En ocasiones, resulta necesario el uso complementario de medios de contraste (yodo, bario, metilcelulosa, polietilenglicol, manitol, aire y CO2) para lograr una mejor resolución, que mejore la precisión de la capacidad diagnóstica de la prueba.

¿Qué es una TAC y para qué sirve?

¿Cuál es la utilidad de la TAC?

Como prueba diagnóstica, una TAC es el método mas preciso para detectar signos de cierto tipo de enfermedades con preferencia sobre otras. Entre los diagnósticos que son mas precisos con el uso de una TAC tenemos:

  • Detectar lesiones de los órganos torácicos y abdominales (corazón, pulmones, hígado, bazo, riñones, estómago, vesícula biliar, intestinos y el sistema circulatorio) o malformaciones congénitas en todos ellos.
  • Es especialmente útil en casos de lesiones traumáticas producto de accidentes, porque a través de ella se puede determinar el nivel de lesión de un órgano y la presencia y extensión de la inflamación y de las hemorragias internas.
  • Realizar el diagnóstico de la presencia y extensión de un tumor, y ciertos tipos especiales de cáncer, como los linfomas y el neuroblastoma, así como en tumores malignos y benignos del riñón y las glándulas suprarrenales.
  • Es útil en la evaluación no invasiva de patologías relacionadas con la médula espinal y el sistema nervioso, en general.
  • Sirve como guía no invasiva para la realización de biopsias, y para la planificación y evaluación final de cierto tipo de intervenciones quirúrgicas.
  • Se utiliza como guía de dirección durante el drenaje de abscesos internos y el diagnóstico de cierto tipo de infecciones; es especialmente útil en casos de apendicitis aguda.
  • Sirve para planificar los tratamientos de radiación focalizada de tumores canceroso y guiar la administración de dicha radiación en el momento del tratamiento.
  • Se utiliza en la evaluación de la evolución de la respuesta a ciertos tratamientos de quimioterapia por parte de algunos órganos internos.
  • Es útil en la determinación de la densidad ósea como prueba de despistaje de osteoporosis, y verificar la presencia o ausencia de osteopenia.
  • Es muy útil también en el diagnóstico y reconocimiento de la enfermedad inflamatoria del intestino.
  • En general, se usa para verificar diagnósticos dudosos a partir del examen físico de un paciente, puesto que es una prueba exacta y detallada, no invasiva, rápida, indolora, con amplitud de uso en numerosos campos médicos y diversidad de órganos y condiciones. La única limitación es que se trata de una prueba de menor sensibilidad y nivel de resolución que el de una resonancia magnética.

Riesgos

Someterse a una TAC implica recibir cierta dosis de radiación, por lo que entre los riesgos que conlleva su utilización cabe una posibilidad mínima de desarrollar cáncer. Así mismo, existe riesgo de un shock anafiláctico en personas alérgicas a los medios de contraste, cuando su uso es necesario para afinar el diagnóstico, o bien, puede haber riesgo de daño renal por su utilización.

Contraindicaciones

La TAC está prohibida en caso de embarazo o de sospecharse su existencia, por la radiación a la que estaría expuesto el feto. También se recomienda limitar su uso en niños, sobre todo en la versión en la que se utiliza contraste para el diagnóstico; sin embargo, resulta de gran utilidad en la verificación de la presencia de ciertos tipos de cáncer infantil, como los linfomas y neuroblastomas.

Tampoco está indicada la TAC con contraste en personas con riesgos renales, pues produce cierto nivel de toxicidad transitoria que podría perjudicar la función renal. Por su parte, el medio de contraste puede resultar tóxico a ciertas personas alérgicas.

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