La sangre

La sangre: componentes, funciones y el sistema circulatorio

La sangre es un tejido líquido vital para el organismo. Se encarga de recorrer todo el cuerpo pasando por los vasos sanguíneos. Seguidamente, transportan las células que son necesarias para cumplir con las funciones vitales, como formar sustancias, defender agresiones y respirar.

La cantidad que posee cada persona se relaciona con diferentes aspectos que se mencionan más adelante. Asimismo, también es necesario conocer que es la transportadora de las sustancias nutritivas desde el aparato digestivo.

¿Qué es la sangre?

Se forma principalmente de tejido vivo que está compuesto por sólidos y líquidos. En el caso de la sustancia líquida, se le conoce como plasma y su composición es proteínas, sales y agua. De hecho, la mitad del cuerpo del ser humano está repleto de plasma. Por otra parte, con relación a la parte sólida, esta contiene plaquetas, glóbulos blancos y glóbulos rojos.

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Existen cuatro tipos de sangre y son la A, B, AB y O. Además, también se divide en Rh positivo o Rh negativo. Por ejemplo, si tu tipo de sangre es A, tendría que ser o A positivo o A negativo. Es importante conocer a qué tipología perteneces. Sobre todo, si requieres en algún momento una trasfusión sanguínea. Así como también, es determinante si estás en gestación, ya que puede existir incompatibilidad entre el bebé y tu organismo.

Con diversas pruebas de conteo sanguíneo. Además, del análisis de sangre se ayudan los especialistas para encontrar posibles afecciones o enfermedades. Asimismo, son ideales para verificar que los órganos funcionan adecuadamente y que los tratamientos están cumpliendo su función. Entre los problemas sanguíneos más comunes están los desórdenes plaquetarios, mala coagulación y coágulos sanguíneos.

Composición de la sangre

Básicamente se compone de 3 tipos de células, como lo son las plaquetas, glóbulos blancos y rojos. Además de que también está presente el plasma. A continuación detallamos cada uno de ellos.

Glóbulos rojos

También se le conocen como eritrocitos o hematíes, tienen el objetivo de transportar el oxígeno. Este recorrido es realizado desde los alveolos de los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. Asimismo, la proteína ubicada dentro de los glóbulos rojos y que se enlazan con el oxígeno se le denomina hemoglobina. Dicha sustancia es roja y es la encargada de proporcionarle el color característico. Se estima que existen entre cuatro y cinco millones de glóbulos rojos por cada milímetro cúbico.

Glóbulos blancos

También se denominan o se conocen como leucocitos, tienen el propósito de defender al organismo. Son los encargados de anular o destruir los agentes dañinos que penetran en el cuerpo. Entre estos, podemos mencionar a los hongos o virus, las bacterias, entre otros. El cálculo de glóbulos blancos está entre los seis y siete mil por cada milímetro cúbico.

Plaquetas

Se encargan de efectuar parte de la coagulación sanguínea y se le conocen como trombocitos. Significa que son los que cohíben las hemorragias y, al mismo tiempo, son necesarios para la adecuada cicatrización de heridas. Su cálculo se estima entre doscientos y trescientas mil plaquetas por cada milímetro cúbico de sangre.

Plasma

Se encuentra inmersas en las células sanguíneas, está compuesto por grandes cantidades de proteínas. La albúmina que es la que se encarga de transportar todos los fármacos y hormonas a los tejidos. También están las inmunoglobulinas que es la que te protege de las afecciones. Por último, los factores de coagulación que son los que sirven como defensa, en compañía de las plaquetas ante una posible hemorragia.

Funciones vitales

Este vital del cuerpo, es impulsado por el corazón, se desplaza por los capilares y las arterias del organismo. Después de eso, regresan a las venas para pasar por el proceso de oxigenación pulmonar y luego convertirse nuevamente en sangre arterial. En el desarrollo de este ciclo, la sustancia sanguínea cumple las siguientes funciones:

Función respiratoria

Se trata de la transportación del oxígeno y gran parte del dióxido de carbono que es el encargado de tomar el aire de los pulmones.

Función nutritiva

Es la encargada de todo lo relacionado con el aporte de las sustancias que provienen de la digestión.

Función defensiva e inmunitaria

Mantiene protegido al cuerpo con ayuda de los glóbulos blancos y los leucocitos.

Función excretora

Es el responsable de recoger todos los desechos y residuos que posteriormente serán eliminados.

Función transportadora

Corresponde a las hormonas y secreciones que se producen por las diferentes glándulas.

Función reguladora

Es la que mantiene el equilibrio de la temperatura corporal, el agua del organismo, entre otros.

La circulación sanguínea

El sistema de circulación del cuerpo realiza dos tipos complementarios y distintos, como la circulación menor y mayor. La circulación mayor es la encargada de propagar el liquido limpio y oxigenado desde el corazón hasta los tejidos, órganos y células. El proceso se inicia desde el ventrículo izquierdo por medio de la aorta, que luego se dividen en arterias diminutas. Después de todo este proceso, se realiza un intercambio entre el oxígeno de dióxido de carbono hasta llegar  las venas.

En otro sentido, la circulación pulmonar o menor, es la que se encarga de almacenar los desechos de sangre. Seguidamente, lo desvían desde el lado derecho del ventrículo, hasta llegar a los pulmones por medio de la arteria pulmonar. El objetivo de ello es que la misma pueda ser renovada nuevamente. Después de que es oxigenado se desplaza hacia el corazón por medio de las cuatro venas de los pulmones. El proceso circulatorio es muy complejo, por ello, son numerosos los estudios que se hacen para entender lo que hace el organismo para lograrlo.

¿Cuál es la cantidad de sangre que hay en el cuerpo humano?

Las personas cuentan con diferentes cantidades de sangre, unas más que otras. Lo cual, se determina en función del sexo, la altura y el peso. Por ejemplo, un hombre adulto suele tener en su organismo entre 4.5 y 6 litros. Además, una gota de sangre tarda hasta sesenta segundos recorriendo el cuerpo para llegar al corazón. Todo esto dependerá de la actividad física que se encuentre realizando la persona en determinado momento. 

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