Kombucha: todo lo que debes saber sobre esta bebida

Kombucha: todo lo que debes saber sobre esta bebida

La Kombucha es una bebida fermentada que el hombre conoce desde hace más de 2000 años, apreciada por sus efectos curativos y un sabor atractivo. Hoy en día, se ha convertido en una tendencia en América y algunos países de Europa como una bebida refrescante y alternativa para incluir en la dieta alimenticia.

Esta popular bebida posee propiedades probióticas y diversos beneficios para la salud.

¿Qué es la kombucha?

Originada como una mezcla de té negro, el hongo kombucha y cultivos de levaduras, la kombucha es una bebida fermentada con textura gelatinosa que previene el desarrollo de microorganismos dañinos en el cuerpo.

Para convertirla en la bebida que se ha vuelto popular, es necesario dejarla fermentar por 14 días aproximadamente, dando como resultado una bebida con burbujas y un toque ácido pero agradable. Existen variaciones de sus sabores, dependiendo de las frutas naturales añadidas después del fermentado.

El hongo kombucha

Es probable que a algunas personas les parezca poco convencional ingerir una bebida que provenga de un hongo, pero a pesar de que así se le conoce comúnmente, el hongo kombucha no es un hongo de verdad. En realidad, proviene de una colonia de bacterias acuáticas que se unen para generar gelatina, conocida como SCOBY.

El proceso de fermentado es similar al del kéfir, que también proviene de dicha familia de bacterias. Muchas personas prefieren comprar el hongo kombucha para preparar ellos mismos la bebida.

SCOBY

El SCOBY, de iniciales en inglés Symbiotic Culture of Bacteria and Yeasts, es un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras. Dichos componentes se transforman en líquido sano para el cuerpo con una sensación burbujeante. Cada vez es más popular emplear este tipo cultivos para realizar alimentos probióticos, así que es fácil encontrar en supermercados.

Componentes saludables del kombucha

La bebida kombucha aporta beneficios para la salud debido a la variedad de componentes nutritivos como:

  • Vitamina C, D, E y las pertenecientes al grupo B
  • Ácido fólico
  • Minerales como hierro, zinc, potasio, cobre, calcio, magnesio, fluoruro
  • Ácido acético
  • Ácido láctico
  • Ácido carbónico
  • Enzimas como sacarasa, catalasa, proteasa y enzimas coagulantes

Todos estos componentes convierten a la kombucha en una opción saludable para refrescarse pero, al igual que cualquier probiótico, el producto final será excelente porque su proceso de creación estuvo bajo óptimas condiciones higiénicas.

Propiedades del té kombucha

En el 2014 se llevó a cabo una investigación, posteriormente publicada por la revista Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety, la cual reveló las propiedades positivas de la bebida en las personas:

Detox natural para el organismo

Debido a su alto contenido en ácido glucurónico, el té kombucha ayuda a desintoxicar y liberar las toxina a través de la orina.

Reduce la presión arterial

Además, el té kombucha nivela el colesterol y ayuda a mantener en condiciones óptimas la presión arterial.

Alivia dolores en las articulaciones

La Kombucha tiene propiedades antiinflamatorias que contribuyen a aliviar los dolores de la artritis.

Regula la actividad intestinal

Precisamente por su condición de probiótico, la Kombucha estimula los microorganismos intestinales y permite que se mantenga regulada su actividad.

Otras de las propiedades que aumenta día a día el amor de las personas por su ingesta, es que el té de kombucha es bajo en azucares.

¿Cómo se prepara el kombucha?

Dar con la bebida Kombucha requiere de pocos pasos, pero de cuidado en todo momento para que el resultado final sea idóneo para el consumo humano. Para preparar en casa el té kombucha será necesaria una base de té de cualquier sabor, pero los más comunes son el negro y el verde. 

La siguiente receta es para obtener 2 litros.

Ingredientes

  • 2 litros de agua mineral
  • 1 SCOBY (Cultivo Simbiótico de Bacterias y Levaduras)
  • 6 bolsitas de té (según la preferencia del sabor)
  • ½ taza de azúcar
  • 1 taza del líquido guardado del SCOBY
  • 1 tela que permita respirar el líquido, pero sin huecos para que no entren insectos
  • 1 lazo o algo para sellar el frasco
  • 1 recipiente de cristal

Preparación

Primero se prepara el té con agua caliente y las respectivas bolsitas de su contenido para sacar el líquido. Mientras se prepara el té, se añade el azúcar y se remueve hasta que se disuelva. Luego se deja enfriar.

La segunda parte consta de agregar en el recipiente de cristal el té líquido junto con el líquido del hongo kombucha, ya que, servirá para activar las bacterias y levaduras. En el mismo recipiente se coloca el SCOBY. Es normal que quede flotando. Dejar reposar.

El tercer paso requiere de cuidado para que el kombucha no se estropee. Con la tela limpia se tapa la abertura del recipiente y se fija con una cinta, para que no haya oportunidad de que ningún agente externo entre en el líquido.

Se deja reposar por dos semanas a temperatura ambiente de máximo 20ºC, con cuidado de que ningún rayo solar caiga directamente en el recipiente. El último paso consiste en retirar el hongo kombucha con una cuchara de plástico, ya que las de metal pueden alterar el sabor; y filtrar el líquido por si quedan rastros sólidos del hongo. A partir de ahora, se puede guardar en la nevera por cuatro días aproximadamente y ya estará listo para beber.

Es normal que se forme un nuevo SCOBY adherido a la superficie del recipiente. Lo recomendable es ir probando el té durante las dos semanas de fermentación para saber cuál es su punto de efervescencia agradable, y verificar que no tiene un sabor avinagrado al final.

Es opcional añadir hierbas aromáticas o frutas para darle sabor a la bebida. Este proceso extra requiere de sellar herméticamente y mantener fuera del calor por 4 días más.

Dependiendo de la fruta que se utilice, la bebida puede generar mucho gas así que lo mejor es destapar la botella cada 35 horas para evitar que el recipiente explote. Se puede guardar SCOBY con un poco del líquido, para que se conserve mejor y sirva como activador de las bacterias la próxima vez que se desee preparar el té.

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