Ictus

Ictus: qué es y factores de riesgo

Un ictus es un fallo neuronal producido por la insuficiente irrigación sanguínea al cerebro, es también conocido como derrame cerebral, embolia, accidente cerebro vascular, infarto cerebral o trombosis.

Existen dos tipos de ictus: el isquémico y el hemorrágico, cuyas consecuencias son diferentes y los daños que producen están directamente relacionados con el tiempo que transcurra entre el momento en que ocurre el derrame cerebral y la atención médica adecuada que se le brinde al paciente.

  • El ictus isquémico se produce debido a la obstrucción de los vasos sanguíneos que cortan la irrigación de sangre a una parte del cerebro.
  • El ictus hemorrágico es ocasionado por el rompimiento de las arterias, lo que ocasiona la hemorragia cerebral produciendo daños en la zona del cerebro donde se aloje el coágulo. Este tipo de ictus es menos frecuente pero tiene poca tasa de supervivencia; y en caso de superarse el cuadro, se presentan daños de movilidad, habla e independencia del paciente.

Factores de riesgo

El ictus puede aparecer de forma súbita; sin embargo, en muchos casos es desencadenado por un proceso continuo de hábitos poco saludables.

Entre los factores de riesgo están los de salud, los de hábitos tanto alimenticios como de vida en general, y los de antecedentes familiares.

Factores de riesgo de salud

  • Grasa en sangre, elevados niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Infarto o ataque al corazón.
  • Enfermedades cardíacas, como enfermedad de las arterias coronarias, mal funcionamiento de los vasos sanguíneos, problemas de arritmias, defectos congénitos, etc.
  • Hipertensión arterial.

Factores de riesgo producidos por los hábitos alimenticios y de consumo

Algunos hábitos de consumo incorrectos y desordenados pueden derivar en un ictus, como:

  • Consumo de tabaco
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Consumo de drogas y sustancias tóxicas y alucinógenas
Factores de riesgo de salud

Factores relacionados con los hábitos de vida

Tener una vida sedentaria es un factor de riesgo en la aparición del infarto cerebral, así como el consumo excesivo de grasas, llevar una alimentación desordenada, desbalanceada y pobre en nutrientes, tener una vida agitada y llena de estrés, mantener un ritmo de actividad que supere la capacidad física e intelectual, entre otros.

Falta de sueño y descanso, bien por apneas del sueño o por trastornos al momento de quedarse y permanecer dormido.

Otros factores de riesgo

Existen otros factores de riesgo que pueden derivar en un ictus isquémico o hemorrágico, y sobre los cuales es poco probable intervenir, como son:

  • El sexo: Es más frecuente en hombres que en mujeres, sin embargo, la tasa de supervivencia es menor en mujeres.
  • La edad: Este riesgo aumenta a partir de los 60 años de edad, tanto en hombres como en mujeres, especialmente si se combina este factor con los de estilo de vida, hábitos de consumo y otros factores como el estrés, la depresión, etc.
  • Historia clínica de ictus en la familia: Existen familias con un largo historial de embolia en sus miembros: bisabuelos, abuelos, padres; en estos casos es conveniente vigilar los factores de riesgo señalados, desde los de consumo hasta los de estilo de vida para minimizar las probabilidades de un episodio.

Atención ante los primeros síntomas

Un accidente cerebro vascular presenta diferentes síntomas, considerando elementos como la condición física y clínica de la persona y la zona del cerebro donde ocurra.

Cualquiera sea el caso, se debe atender síntomas como:

  • Pérdida de sensibilidad o fuerza en una parte del cuerpo.
  • Pérdida parcial o total de la visión.
  • Visión borrosa, intermitente, repentina.
  • Fuertes dolores de cabeza que comiencen bruscamente y se prolonguen por largo tiempo.
  • Tener problemas para entender, hablar o responder ante cualquier acto cotidiano.
  • Tener problemas de reconocimiento a familiares y personas cercanas.

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