Crecimiento y desarrollo físico infantil

El crecimiento y desarrollo físico de los niños

Sabemos que durante sus primeros años de vida, los niños experimentan un rápido crecimiento y atraviesan cambios importantes en su cuerpo. Estos cambios tan notorios pueden proveer información valiosa en relación al estado de salud del niño y el funcionamiento de su sistema endocrino.

Durante la etapa de prepubertad, tanto el seguimiento regular como el control del crecimiento se convierten en herramientas fundamentales para detectar tempranamente cualquier trastorno de crecimiento o desarrollo.

Además, el apoyo de un endocrino pediatra resulta útil para que los padres puedan entender mejor los cambios corporales, emocionales, cerebrales y sociales que tendrán los niños durante las diferentes etapas de su desarrollo.

¿Cuáles son los cambios físicos que se producen durante la prepubertad?

El proceso de crecimiento físico involucra un incremento en la estatura y el peso, además de ciertas señales relacionadas con la maduración sexual. Cada sexo presenta sus propios signos de desarrollo, por ejemplo:

Niñas:

  • Acné
  • Crecimiento de vello en las axilas e indicios de vello púbico muy fino
  • Signos de crecimiento de los senos, pues aparece el botón mamario
  • Incremento en la estatura y la masa corporal
  • Comienzan a aparecer pequeñas manchas de flujo

Niños: 

  • Acné
  • Cambios en la voz
  • Crecimiento de vello en las axilas y la zona púbica
  • Aumento en el tamaño de los testículos
  • Incremento de la estatura y masa corporal

A nivel emocional, los preadolescentes experimentan situaciones de estrés, inseguridad, enojo y un amplio abanico de emociones con las que puede costarles convivir. Esta alteración emocional tiene origen en las hormonas involucradas en el proceso de crecimiento y desarrollo.

Atención a los problemas de crecimiento

Tal y como se mencionó anteriormente, durante la etapa de preadolescencia, los niños experimentan un rápido crecimiento físico y cambios hormonales significativos. Durante esta época los padres deben prestar atención a los posibles problemas de crecimiento que puedan presentarse en los preadolescentes si quieren garantizar el cuidado integral de su salud.

El periodo de desarrollo es una ventana de oportunidad para detectar posibles trastornos de crecimiento que podrían tener un impacto a largo plazo en su desarrollo. En ese sentido, conviene llevar al niño a revisiones regulares con un endocrino pediatra, donde se registre peso, medidas y se contraste la información en una gráfica de crecimiento.

A partir de esta información, tanto el especialista como los padres pueden prestar mayor atención a detalles que puedan implicar un trastorno de crecimiento, por ejemplo:

  • Crecimiento lento o acelerado. En general, cualquier variación drástica en la curva de crecimiento debería analizarse con cuidado, pues podría indicar algún problema.
  • Pubertad precoz o tardía, lo cual haría notar un desbalance hormonal en el infante.
  • Patrón de crecimiento diferente al del resto de la familia. Cuando el niño difiere de forma significativa con el resto de los miembros de la familia, podría tomarse como una alerta.
  • Cambios en el apetito. Cualquier cambio drástico en los hábitos alimenticios y la sensación de falta de energía, deben tomarse como indicador de un problema subyacente que debería corregirse de inmediato.

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