Efectos físicos de la ansiedad

La ansiedad daña físicamente nuestro cuerpo

La ansiedad no puede clasificarse como buena o mala. Es normal cuando una persona se enfrenta a situaciones estresantes de alguna forma, como hablar en público, estrés laboral o la habitual preocupación por los problemas financieros. Se trata de un mecanismo adaptativo cuyo objetivo es mantenernos alerta para afrontar riesgos y amenazas.

Como mecanismo adaptativo, la ansiedad es normal, necesaria y no representa riesgos. No obstante, cuando nos encontramos bajo condiciones que alteran el funcionamiento de este mecanismo pueden producirse diversos problemas de salud, entre ellos la ansiedad generalizada, depresión y otras manifestaciones físicas que conoceremos más adelante.

Estas se relacionan con la sobreexposición al cortisol y otras hormonas relacionadas con el estrés. La  doctora Ana Hernandez Silvestre, psicóloga en Valencia explica que es necesario volver al estado de calma en nuestro cuerpo:

“Imagínate cómo te sientes cuando subes a una montaña rusa. Ahora imagínate estar en una montaña rusa día tras día sin descanso. Pues así está físicamente tu cuerpo mientras sufre de ansiedad.”

Por esta razón, para las personas afectadas por episodios de ansiedad resultará importante encontrar un profesional de la psicología con amplia experiencia en el tratamiento de la ansiedad generalizada. Con ayuda profesional tendrán la posibilidad de adquirir herramientas útiles para regresar al estado de calma necesario y evitar que la ansiedad dañe físicamente su cuerpo.

Una nueva forma de encontrar el profesional más apropiado es por medio de portales especializados como Tu Psicoayuda, una plataforma web donde se ofrece una lista de psicólogos en Valencia especialistas en ansiedad con la capacidad de ofrecer sus servicios de forma presencial y también online.

¿Cuáles son los efectos físicos de la ansiedad?

Tal y como mencionamos anteriormente, la sobreexposición al cortisol ocasionada por estar sometido a un estado de ansiedad permanente tiene como consecuencia diversas manifestaciones físicas, entre ellas:

  • Reacciones del hígado. Bajo situación de estrés y ansiedad, el hígado produce mayor cantidad de glucosa, lo cual ocasiona problemas adicionales de salud como un intento de contrarrestar la sobreproducción de cortisol por parte del sistema suprarrenal.
  • Tensión muscular. En un cuadro de ansiedad, la musculatura se tensa de forma natural e involuntaria. Cuando la tensión se vuelve crónica, esta da lugar a dolores de cabeza, rigidez de cuello y hombros así como migraña.
  • Sistema inmunitario. La exposición continua al cortisol producto de la ansiedad y el estrés puede llegar a debilitar las funciones del sistema inmune, haciéndonos más propensos a infecciones e inflamaciones.
  • Absorción de nutrientes. La ansiedad y el estrés también afectan a largo plazo a los intestinos, impidiendo la correcta absorción de nutrientes y perjudicando al metabolismo ocasionando obesidad, reduciendo la sensibilidad a la insulina y alterando el apetito.
  • Alteraciones cerebrales. La principal respuesta física a la ansiedad ocurre en el cerebro, afectando áreas que controlan la memoria a corto y largo plazo, además de interrumpir la producción de sustancias necesarias para el equilibrio químico del órgano. A largo plazo, la ansiedad puede ocasionar reacciones físicas como desgaste, fatiga y otros.

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